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Por Cinthia Varela – Lectura 2 minutos

Algunos estudios sugieren que las empresas familiares representan dos tercios del total de empresas del mundo y generan entre el 70% y 90% del PBI mundial anual. Nuestro país no es ajeno a dichas cifras. Sin embargo, ¿La transmisión del legado y los valores a las siguientes generaciones juega realmente un rol vital para la transcendencia de las empresas familiares?

En un evento sobre empresas familiares, los expositores abordaron 3 aspectos clave que permiten que una empresa familiar transmita -con éxito- su legado a las siguientes generaciones y, con ello, lograr la trascendencia:

Lección #1: Trascender no es lo mismo que permanecer.  Es imposible trascender sin realizar cambios o adaptarse al mercado, tanto a nivel empresarial como familiar. Las familias empresarias deben ser capaces de visualizar el futuro, cambiar la forma de trabajo y fomentar nuevas habilidades en los miembros de la familia, tales como: hacer sentido, inteligencia social, pensamiento adaptativo e innovador, pensamiento computacional, competencia a través de culturas, colaboración virtual, transdisciplinariedad, mentalidad de diseño, alfabetización de nuevos medios y manejo de carga mental.

Lección #2: Promover la comunicación intrafamiliar. Si queremos generar un sentido de pertenencia entre la familia y la empresa, debemos promover la comunicación entre sus miembros para evitar los riesgos de desconexión, en especial con las nuevas generaciones.  Se debe involucrar a todos, independientemente del rol que tengan. Esto generará un vínculo y permitirá a todos tener voz (aunque no tengan voto).  El punto clave es transmitir los valores familiares y el reto es crecer manteniéndolos como piedra angular.

Lección #3: El legado a veces es percibido de manera diferente por los miembros de la familia. Existen diversos factores que influyen en la creación del legado de una familia (dinámica familiar, industria, antecedentes culturales, historia personal y del negocio). Sin embargo, no siempre tiene una connotación positiva. A veces, tiene un efecto negativo en las siguientes generaciones. Sin embargo, el verdadero legado (familiar, empresarial y personal) permite hacer posible las cosas, empodera e inspira.  Valorar las diferencias permitirá generar armonía, entendimiento y lograr realmente la trascendencia.

Es alentador ver que en el mundo y, en el Perú en particular, existen ejemplos de familias empresarias centenarias – Hoshi (Hoshi Ryokan, Japón, 718), Raventos (Codorniu, España, 1772), Romero (Grupo Romero, Perú, 1874), Vidaurrazaga (La Ibérica, Perú, 1886), entre otros- que han logrado transmitir con éxito el legado y sus valores a sus siguiente generaciones, y sobre todo han sido capaces de innovar y adaptarse al mercado sin perder su esencia.  

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